SUELOS DE VIAJES PASADOS

Expo Blanca Abajo (7)

SUELOS DE VIAJES PASADOS
BLANCA ABAJO ALDA

“El único momento en el que se puede tocar la vida es el momento presente, el aquí y el ahora” Thich Nhat Nank

Vivimos en un mundo de urgencias. Queremos conseguirlo todo y de forma inmediata. Y nos olvidamos de vivir. Es imprescindible aprender a detenerse para alcanzar la estabilidad, descansar y, serenamente, reflexionar. Sólo así conseguiremos saber quiénes somos y dónde deseamos ir. Cada decisión que tomamos implica una renuncia y cada acción que emprendemos afecta a todo nuestro entorno, incluyendo el aquí y el ahora.
El ahora es primordial e incluye todo el universo cambiante e impermanente, afirmaba Taisem Desimara, y la intensidad se vive y se siente siempre a través de una forma estéticamente, es decir, ritualmente perfecta. Blanca Abajo ha hecho del tiempo y su intensidad una forma de vida y, siguiendo la recomendación de Steve DeMarco, aprovecha el viaje paso a paso, momento a momento, porque sabe que en el Arte, como en la vida, no hay atajos. Definir su obra, como diría Gamoneda con respecto a la poesía, sería destruirla, porque la obra es ella misma, esa conjunción entre dos mundos que se ha hecho materia, la fortaleza y la poesía de un alma escalando el universo, el suelo y la pared donde retozan música y silencio, agujeros que como huellas horadan el lienzo de su existencia. Conocimientos y experiencias se abrazan en sus obras, transformándolas en emociones frágiles, exentas de historias.
“El tiempo es como un río, no puedes tocar el agua dos veces porque el flujo que pasó nunca pasará otra vez.” Martha Azalea
La búsqueda de la verdad consiste en no tener prejuicios, afirmaba Taisen Deshimaru y la exposición SUELOS DE VIAJES PASADOS, en la Galería Cantero, pone de manifiesto la personalidad de una artista plástica exenta de ellos, una mujer que se abre camino a través de su obra sin otro afán que el de encontrarse consigo misma, el de aprender para desaprender, siempre a través de la materia, la misma que día a día esculpe su interior, lleno de agujeros, huellas,imperfecciones, brillos, luces, sombras, llenos de miedo, música, silencio, armonía y soledad. Y es que, como diría Nietzche, todo se rompe, todo se reajusta, eternamente se edifica la morada del ser.
Se dice que el tiempo se calla cuando se le reclama por los vestigios que deja a su paso, pero, para nuestro consuelo, María Zambrano nos confirmaba que ni estamos acabados de hacer ni nos es evidente lo que tenemos que hacer para acabarnos. Somos problemas vivientes, apostillaba, en un tiempo que no cesa y con una exigencia que no aguarda. Y es quizás esa emoción la que nos suscita la obra de Blanca Abajo, una obra extremadamente cuidada, que desvela la belleza de lo simple resucitada a través de la magia de una artista plástica en permanente ebullición, conocedora de su oficio y con una ejecución del mismo que evidencia su extraordinario dominio técnico y una sensibilidad exquisita. Óxidos para relajar la pared herida, acrílicos que reflejan la resilencia ante la adversidad, una convivencia del mundo occidental y oriental para reccordarnos que el tiempo no sólo talla paredes o suelos, sino también nuestra piel.
“Que nada me pertenezca. Solo la paz del corazón y el frescor del aire” Kobayashi Issa
En nuestras vidas, desde muy pronto, la estima de nosotros mismos es la guía de nuestro comportamiento y el motor que inconscientemente dicta cómo será el resto de nuestra vida. Ella rige todo lo que hacemos, afirmaba Steve DeMasco. Blanca Abajo es una mujer con gran fortaleza interior, sin miedo a enfrentarse a la aventura de vivir y capaz de abordar un tema cotidiano y común, como es un suelo o una pared, haciéndonos llegar, a través de su trabajo, esas emociones soterradas que, debido a las prisas y la productividad, abandonamos en aras del progreso. Trabajar nuestra autoestima es más importante que nuestra cuenta corriente. De ahí nuestros desastres.
“Elévate por encima del tiempo y el espacio, abandona el mundo y sé tú mismo un mundo para ti mismo” Mahmod Shabestari. Así, mientras los sentimientos bullen en el aire y las paredes del ayer, del hoy y del mañana, se suceden, Blanca Abajo va tejiendo su vida.
Hacer grande lo pequeño y hacer de lo poco, mucho, era la máxima de Lao Tsé y seguramente también la pretensión de la artista plástica que, ayudándose de color y texturas, va poniendo de manifiesto el misterio que esconde la pureza de una obra donde se conjuga lo plano y lo tridimensional, la fuerza y la fragilidad, dejando al descubierto la esencia. No pienses que no pasa nada,simplemente porque no ves tu crecimiento…las grandes cosas crecen en silencio.
SUELOS DE VIAJES PASADOS, exposición de Blanca Abajo Alda, porque el mundo prosigue su viaje en el barco del tiempo, sin puerto ni orillas, hacia lo ilimitado. Porque es aquí, amigo mío, en este mismo mundo donde se mezclan el tiempo que pasa y lo eterno. Faouzi Skali.

LOS PARAISOS PERDIDOS

IMG_20170731_124543095IMG_20170731_124333093

            Entre cada hombre y el mundo se interpone el alma. Cada distancia que el hombre conquista con respecto al universo le imprime una soledad aterradora, una soledad culpable cuyo remordimiento le hace retroceder para abrazarse y reconocerse humildemente con su esencia. Ese viaje transgresor viene incentivado por el deseo de dar respuestas a su vida. De igual manera, el artista se va haciendo cada día realizando esas inmersiones más allá de sus fronteras porque el arte no es más que ese anhelo por descifrar el misterio de una huella perdida en la que late otra existencia. Y es Uriarte, artista multidisciplinar, quien, a través de su exposición, Los paraísos perdidos, nos abre ventanas a esos visionarios que fueron incomprendidos y maltratados en su tiempo por no ir acordes con los convencionalismos de la época.

         “É a prova de una mente inferior o desejar pensar como as massas ou vomo a maioria, somente pòrque a maioria é a maioria. A verdade não muda é, ou nao é, acreditada por uma maioria das pessoas.”  Giordano Bruno

           Cada época, como cada hombre, tiene sus miserias y sus glorias y en la mayoría van entremezcladas.  Constituyen un acto dentro del drama de la vida y, como no podemos asistir al final del mismo, nos vemos forzados a ser juez y parte, ya que, lo reconozcamos o no, somos prisioneros del tiempo en el que vivimos. Y toda prisión pide libertad. El problema es creerse en posesión de la verdad. Concuerdo y disiento, decía Miguel Servet, me parece que todos tienen parte de la verdad y parte del error y que cada uno ve el error de otro, pero no el suyo. Que Dios por su misericordia nos haga entender los nuestros y sin obstinación. No tuvo suerte en sus pretensiones, pero católicos y protestantes obviaron sus diferencias para acabar con él. Comprobamos gratamente que el hombre, independientemente de la época en la que viva,  no se resigna ante las cadenas que se le imponen.  En estos tiempos de transición y cambios, la intransigencia se asienta en sus principios, corroídos de miseria, para no apearse del poder. “Que ingenuidade pedir a quem tem poder para mudar o poder” Giordano Bruno.

          Juan Carlos Uriarte en la muestra “Los paraísos perdidos” nos ofrece una obra extremadamente cuidada, como es su costumbre, donde la armonía en composición y color, así como la elección de materiales le definen como un hombre refinado, un creador cuyo pensamiento va más allá de la estética para evidenciarnos, a través de la elección de sus personajes, su pensamiento.  Explorador de  mundos en los que conviven la Ciencia, las Matemáticas, la Física, la Filosofía, así como la Alquimia, de almas que no se han doblegado en su búsqueda de la verdad, pioneros en su tiempo, hombres extraordinarios que tuvieron  el valor y la generosidad de sacrificar su vida para anticiparnos el futuro, el artista plástico, contador de historias, deshoja el libro de su vida para revelarnos los tesoros que lleva en el trastero de su memoria.

        “Innumerables soles existen, innumerables tierras giran alrededor de estos soles de manera similar a la tierra en que los siete planetas giran alrededor de nuestro sol. Seres vivos que habitan estos mundos”            Giordano Bruno

         Los héroes que seleccionamos en nuestra infancia, aquellos que elegimos por sus ideas o actitudes nos definen más que nuestras palabras.  Esta hermosa muestra que nos presenta Uriarte no es más una radiografía de sí mismo y  al igual que el hombre de Vitruvio, emblema de pensamiento que conjuga ideas filosóficas, matemáticas y alquímicas, se inscribe dentro de una mentalidad analógica. “Hombre, templo y cosmos eran vistos idénticos y bajo este entendimiento se erigió toda la filosofía y la ciencia del mundo antiguo”  Simbólicamente, en diversas culturas, el círculo representa el Cielo y el cuadrado la materia, la tierra, la base en una estructura arquitectónica. Aquel que conecta  la materia al espíritu es el hombre, dueño de la sustancia que combina lo material y lo espiritual: el alma. El alma es también símbolo de la piedra filosofal, vehículo de la unidad divina entre a tierra y el Cielo. Así, Leonardo Da Vinci nos lo representa a través de la cuadratura del círculo.

          La historia de la criatura humana, partiendo del horror del nacimiento, es una lucha entre el desengaño y la esperanza, entre realidades posibles y en sueños imposibles, entre medida y delirio, afirmaba Servet. La exposición  “Los paraísos perdidos”, de Juan Carlos Uriarte, constituye un retorno al pasado para retomar la esperanza, porque  cuando vacila la esperanza y se detiene, cuando se encrespa y se confunde, estamos en una crisis que dura mientras la esperanza ande errante, mientras los hombres no se entienden entre sí acerca de aquello que esperan, y entonces tampoco se entienden consigo mismos. Vive mejor el pobre dotado de esperanza que el rico sin ella, concluye Raimundo Lulio

         En nuestra época, al igual que en tiempo de Leonardo Da Vinci, hay tres clases de personas: aquellas que ven, aquellas que ven lo que se les muestra y aquellas que no ven. Así, con la venda en los ojos para no quemarnos con nuestra imagen, lo que se espera ni se sabe ni se quiere saber porque se teme, ya que la razón ha sucumbido ante los hechos. El retorno al pasado, a nuestras raíces nos devolverá la esperanza perdida. Y esta se encuentra en la Utopía y la historia de la misma, su nacimiento, evolución y eclipse constituyen la verdad de nuestra cultura.  “A verdade pode ser uma grande mentira” Giordano Bruno

                                                                               Ana Cristina Pastrana.

PABLO GAGO Y LA AVENTURA DE VIVIR

WhatsApp Image 2017-06-18 at 22.02.23WhatsApp Image 2017-06-18 at 22.02.25

“El arte es una proximidad a la profundidad del mundo”

     José Luis Sampedro.

          Si nos asomáramos a los ojos de Pablo Gago, a través de la ventana de sus obras, siempre vivas, podríamos disfrutar de la esencia de la vida y comprender que es nuestra capacidad de aprendizaje lo que propicia nuestra felicidad, porque como bien decía Delacroix, lo que mueve a los hombres de genio, lo que inspira su trabajo, no son las ideas nuevas, sino la idea obsesiva de que todo lo que ha hecho no es suficiente.

            Para vivir una vida creativa hay que desprenderse del miedo a equivocarse y asumir el riesgo como factor inherente al crecimiento personal. Cada creador se enriquece y enriquece su obra con su plenitud y es en este estado cuando, sobrecargado de energía, transforma lo que percibe reflejando su personalidad. “Cuando pinto cuido de conservarme, entregándome. Sólo conservo la vida. Doy todo lo demás que soy entonces”. Pablo Gago

           Pablo Gago, artista multidisciplinar y creador infatigable, concebía la pintura como una necesidad vital y cada obra como un reto, una proximidad a la profundidad del mundo.”Un cuadro es una aventura”, comentaba y como tal la vivía y la desarrollaba. Esa pasión evidencia una forma de entender una existencia en la que vida y arte son lo mismo y disfrutar es lo importante. El arte, pues, es la esencia de la vida. Nuestras palabras y nuestros actos están llenos de arte. La sustancia del arte es la plena conciencia y a medida que el hombre progresa, tiene mayor conciencia de que es dueño de sí mismo. Fuera, a través de nuestros sentidos, captamos la realidad del mundo, pero dentro, donde emana la luz y se mueven nuestras emociones, lo amasamos y, a través de nuestras obras, evidenciamos, no lo que son las cosas, sino las sensaciones que nos provocan. “Creo que el arte tiende a ser la expresión de la esencia de la existencia. El conocimiento de la existencia no es arte, sino ciencia. “ Pablo Gago

           Estamos siempre en el principio de las cosas porque todo vuelve a la raíz. Aprender y desaprender, llenarse y vaciarse, acabar para volver a empezar. Todo ello viene incentivado por el deseo inconcluso, la búsqueda de la verdad, de la esencia. Y nuestro artista así lo confirma cuando define su obra como la verdad inventada en la superficie del cuadro. Lo rotundo, sin grito. Así pues, deducimos que lo esencial no está en las palabras, sino en los estados del ser y su conciencia, en las realidades vividas y, para llegar  a descubrirlo, es imprescindible no tener prejuicios, porque la creación de algo nuevo, como diría C. Jung, no se logra en el intelecto, sino por el instinto lúdico que actúa desde una necesidad interior. La mente creativa juega con los objetos que ama. Y en este juego, siempre a la búsqueda de lo desconocido, es donde Gago se traduce e interpreta, porque crear es descubrir nuevos problemas. Cada obra es una aventura.  Las aventuras pueden tener etapas. Pero la etapa ha de ser completa. Etapa igual a cuadro. Investigar lo desconocido.

             Hacerse consciente de lo que uno es lo definimos como despertar e intentar demostrar ante los demás nuestro valor, como falta de seguridad en uno mismo. Lo que corrompe no es el poder, es el miedo y el miedo siempre nos limita. Erigimos ídolos, el mayor, nuestro ego. Por esa razón, el paso a la libertad consiste en salir de uno mismo. Y Pablo Gago asume la pintura como herramienta esencial de su libertad. Un cuadro es una aventura. A veces las aventuras son bellas. Busco la aventura, no la  no la belleza.  El deseo le coloca siempre en la posibilidad de ser más, forma parte de su constitución, de su esencia y constituye su elección como ser libre. El arte, pues, es la transformación del ser humano ante una percepción y su capacidad y gozo para dar forma a la idea, consiguiendo perfeccionarse. Esa capacidad para integrarse en el universo sin perder su identidad individual, le proporciona una paz más firme que su apego al sufrimiento, a su ego y a su necesidad de tener razón. El arte lo inventa el hombre, como otro lenguaje, para aproximarse más a la explicación de sí mismo y de su mundo.

              “Nuestras convicciones más arraigadas, mas indubitables, son las más sospechosas. Ellas constituyen nuestros límites, nuestros confines, nuestra prisión. Toda obstinación en mantenernos dentro de nuestro horizonte habitual significa debilidad, decadencia de las energías vitales. El horizonte es una línea biológica, un órgano viviente de nuestro ser; mientras gozamos de plenitud, el horizonte emigra, se delata, ondula elástico casi al compás de nuestra respiración. En cambio, cuando el horizonte se fija es que se ha anquilosado y que nosotros ingresamos en la vejez.”

                                                                             Ortega y Gasset

                El horizonte de Pablo Gago, como  pintor, le ha mantenido joven hasta la muerte porque siempre ha gozado de esa plenitud que le ha valido un reconocimiento internacional. Ya desde muy joven se relacionaba con Dalí, Picasso, Tapies y Miró, Calder, Saura, Oteiza, con los que compartió La exposición de Arte Fantástico en Madrid y a lo largo del siglo XX se codeaba con los creadores de los movimientos El Paso y Dau al Set. Como artista multidisciplinar, además de su formación como arquitecto, especialidad con la que participó, junto con otros compañeros, en el diseño del tren Talgo,  estudió cine con Carlos Saura y teatro con Miguel Narros, con el que llegó a formar compañía. Sus obras figuran entre las mejores colecciones del mundo y se pueden disfrutar en museos de nuestro país, tales como el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, el Museo Internacional de Arte Abstracto, el Museo Nacional de Teatro y otros en México, Alemania, Francia, EEUU. Autor de murales y esculturas, así como de proyectos escenográficos para cine, teatro, ballet, labor por la que obtuvo un Goya en 1996, cuenta con una extensa producción y numerosas exposiciones. Su labor como docente la desarrolló, entre otros centros, en la Escuela de BELLAS artes, en la Escuela Oficial de Cinematografía, en la Escuela de Arte Dramático, en el Columbia College Panamericano de México.

              Pablo Gago nace con la abstracción, cuando aún estaba en pañales y se anticipa al hiperrealismo.  Emocionado desde niño con los vitrales de la catedral de León, su ciudad, y el efecto de la luz en los mismos, se deja seducir por su magia, la interioriza y va descubriendo ese juego en el mundo que le rodea, y es que se puede acumular el saber, pero para conocer, hay que estar bien despierto ante lo vivo. “El mundo que nos ha representado Gago es una cristalización blanda, en la cual las espigas y los polígonos han depositado sus sombras, viviendo ellas en un mundo propio.” A.Saura.

                  Su trabajo, hubiera afirmado F. Bacon, consistía en profundizar en el misterio.  A través de un estilo vigoroso y expresivo va dejando su huella en cada obra como si fuera parte de sí mismo. Fuerza instintiva del gesto en búsqueda de la verdad, supeditando la belleza. Trazo enérgico y esquematizado, movimiento de luces y sombras desbordando el cuadro.  La violencia cromática y gestual concede a la obra un gran poder de atracción. El color se deja atrapar por el volumen, definido por la luz, pariendo esa idea esquemática, fruto de  un pensamiento profundo. Tiendo a la forma grande porque no se presta a lo equívoco. Expresión sencilla del pensamiento complejo, afirma el artista.

                Pablo Gago, leonés ilustre y hombre del Renacimiento, fue desarrollando  su potencial creador sin que le condicionaran los convencionalismos de su época, un hombre que, guiado por su deseo de aprender, concibió el arte como forma de vida porque, como decía Buhadaranyaka Upawshadtu, tú eres lo que es el profundo deseo que te impulsa. Tal como es tu deseo, es tu voluntad. Tal como es tu voluntad son tus actos. Tal como son tus actos, es tu destino.

←Older