Sergio Barrios..Y EL ALMA DE LAS PIEDRAS

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SERGIO BARRIOS

y el alma de las piedras.

 

“El éxito consiste en obtener lo que se desea. La felicidad en disfrutar lo que se obtiene”. R.W. Emerson

 

Sergio Barrios, un hombre apasionado, cuyas pupilas discurren cada día por las piedras egregias de esta ciudad, responde al semblante del artista que entiende que a la perfección se llega con el trabajo diario. El éxito consiste en caminar entre los fracasos e ir aprendiendo sin desesperarse. La existencia no es más que una cadena de sucesos y personas. Los hombres desencadenamos los sucesos y éstos nos forman y determinan nuestra conducta.

Se dice que la vida no se ha hecho para comprenderla, sino para vivirla y la suya es una lucha continua en búsqueda de la perfección. Galopando entre luces y sombras, su pluma discurre por calles, plazas y rincones de la ciudad, por el románico, el gótico y el plateresco, por todas las esquinas donde relincha el viento del norte, por las gárgolas y los arbotantes, por la muralla y sus secretos milenarios, por los lamentos que se derramaron entre las paredes de la cárcel plateresca,hoy convertida en hotel. Con el bisturí de sus pupilas va escudriñando cada vértice, cada arista, cada arco… y con la precisión del artista que conoce bien su oficio, va dejando en el papel caballo el peso de su memoria.

La nitidez de su trabajo, el dominio de la técnica, de la perspectiva y su capacidad de observación, muestran una obra sólida, fidedigna, en la que el autor trabaja minuciosamente hasta los más pequeños detalles. Ante sus ojos surge la ciudad y la va destazando paulatinamente hasta descifrar los enigmas que esconden sus torres, sus plazas, sus fuentes, sus palacios…y aquellos otros lugares donde los hombres dejaron huella de sus atropellos, fracasos, insidias, esfuerzos, miedos… soledad y dolor. Sus retratos se caracterizan por ese realismo que escudriña cara poro, cada arruga, que recorre cada palmo de un rostro sin obviar ningún detalle, porque según el autor, todos forman parte de la personalidad del individuo. Toda su obra, de pequeño o gran formato, evidencia un trato exquisito. Ese talante inconformista y su afán de superación le han llevado, en los últimos tiempos, a conseguir un aire más frágil y etéreo en sus composiciones, superando la rigidez y la dureza de contrastes de sus primeras obras. La sustitución del negro por el sepia en la parte técnica, así como el estudio de la penumbra y sus diversas variantes han contribuido a que su obra adquiera mayor nitidez.

Autodidacta y perfeccionista, es un hombre que disfruta con su trabajo. La vida es peligrosa, no para los que se arriesgan, sino para aquellos que se sientan a ver lo que pasa. Como diría Lincoln.:” al final lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años”. Y es que el ser humano tiene, ante todo, la necesidad de expresar sus capacidades frente al mundo. Sergio Barrios necesitaría dos vidas para alumbrar lo que bulle en su corazón y en su cabeza. Sus obras sobre el León de hace un siglo, nos devuelven a la infancia y al recuerdo de todo aquello que es parte de nuestros antepasados, sus tradiciones, sus costumbres, el trabajo …y nos evidencia que el progreso, en muchas ocasiones, debidos a la ignorancia o a los intereses, arrasa con gran parte del patrimonio. Es más fácil destruir que construir. Pero sólo aquellos carentes de imaginación y pobres de espíritu, se crecen con el mal ajeno. Se necesita fe en uno mismo para que los demás confíen en nosotros. Nadie puede dar lo que no tiene. Sergio es un hombre con fe. Tener fe requiere coraje, capacidad para correr riesgos y por consiguiente, la aceptación del dolor y de la desilusión. La mayor parte de la gente considera que el poder legitima todo, que es lo único real, aunque la historia ha evidenciado que es lo más inestable. Cuando el individuo es consciente, a veces llega a la desesperación. El coraje de los desesperados mata la creatividad, así como la fe en el poder es incompatible con la fe en la vida. Optimista y vital, considera que todas las piedras que se han cruzado en su camino han servido para formarle, para construir un ser humano imperfecto y un artista que cada día lucha por superarse. Como diría Confucio “es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad”.

Su búsqueda se centra en el fiel reflejo de la realidad. Ser objetivo, es su lema y evidenciar la belleza de lo imperfecto. Para ser objetivo en la vida hay que ser humilde y haber superado los sueños de omnisciencia y omnipotencia que anidan en nuestro interior. Los seres humanos creemos en lo que queremos creer, en lo que nos interesa, en aquello que respalda nuestras opiniones, justifica nuestras conductas y aviva nuestras pasiones. No somos objetivos ni justos en el juicio ajeno porque estamos condicionados por los prejuicios y por nuestras teorías sobre el bien y el mal. Si somos incapaces de juzgar con objetividad lo que no nos concierne, difícilmente lo haremos con lo propio. Las personas tenemos tanta necesidad del aire como de las pequeñas y las grandes mentiras. Si fuéramos capaces de ver la realidad propia y la ajena, no conservaríamos la cordura ni una hora. Por esta razón, nos conformamos con afirmar que la verdad es relativa y que existen tantas verdades como personas.

Sergio Barrios es un hombre que va contracorriente. Mientras todo el mundo, una vez jubilado, busca una vida relajada, él necesita ese revulsivo que le proporciona el dibujo y la pintura para sentirse vivo. Como todos los artistas, su vida no tiene sentido sin ese deseo que le lleva a dejar su huella sobre el papel o sobre el lienzo. “Lo que los seres humanos necesitan no es vivir sin tensiones, lo que precisan es sentir y responder con energía a la llamada de ese algo que les está esperando para poder realizarse.” ( Víctor E. Franzkl)

La voluntad del hombre no interviene ni en su nacimiento ni en su muerte, pero sí en su afán de perdurar, de ser único y de perpetuarse a través de su obra. El fin está en el camino que te conduce a la meta. Cada paso que das hoy, es tu vida de mañana. Cada tropiezo, cada error, te convierte en más sabio. Pero a los grandes fines no se llega con medios viles e inhumanos, éstos los hacen inalcanzables. Todos los pasos que ha dado Sergio Barrios le han costado horas de trabajo, sudor y lágrimas, aprender y desaprender, perder, sufrir …pero jamás han conseguido deshumanizarle.

“Creamos máquinas que obran como hombres y producimos hombres que obran como máquinas”. Cuando un ser humano decide reivindicar su individualismo con su trabajo o cuando sus actos evidencian su altruismo, nos resulta tan difícil de entender que siempre encontramos razones ocultas e interesadas para su conducta. Nadie podrá cortar sus alas ni su pluma, nadie podrá enterrar sus pinceles, ni sus lápices, nadie podrá limitar su imaginación y sus ganas de vivir… y los que le apreciamos, deseamos que así sea. Que nunca te abandone la magia que hilvana tus ojos con tus manos, Sergio, porque la suerte no la necesitas, tu esfuerzo y tu trabajo son tu mayor fortuna.

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