MELCHOR BALSERA

MELCHOR BALSERA. FOTOS OBRA      

  Con-sentido

               La naturaleza no ha dado al hombre nada mejor que la brevedad de su vida, decía Plinio el Viejo. Sin embargo, todo hombre busca su  perpetuación, bien a través de su descendencia o de su obra.

               Esa ambición, que nos iguala a los dioses, contribuye a la esclavitud del éxito en detrimento de la felicidad. Nuestros miedos no paralizan la muerte, sino, que por el contrario, paralizan la vida. En la mayoría de los casos nos negamos a acometer nuevos proyectos aduciendo que son imposibles, pero en realidad es nuestro miedo a fracasar el que nos coarta. Siempre encontraremos filosofías que justifiquen nuestra conducta para sentirnos menos cobardes.

              Las huellas que deja la vida y las de discurren paralelas a la nuestra, son siempre  irregulares. Es el tiempo el que tiene la última palabra, el más sabio, el que desvela la verdad. De igual forma, Melchor Balsera, un artista consentido por la vida, se inspira en la huella que dejan los neumáticos en la carretera y consciente del carácter efímero de todo lo que nos envanece y de la velocidad del tiempo, conjuga una obra con los con los cinco sentidos, sin que le falte sentido común.

                La vida merece la pena cuando hay retos, desafíos que nos llevan a desaprender y aprender continuamente para conseguir dar lo mejor de nosotros mismos. “Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, del estado y de nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos.” Bukowski.

               El reto de este artista está en conseguir, con los recursos mínimos, papel, acrílico y neumáticos, esa expresividad que define nuestro rostro cuando nos dejamos llevar por el placer de los sentidos. La dualidad en los retratos de gran formato, con los que representa oído, gusto, vista, olfato y tacto, nos recuerda, en una de sus caras, la visión soez y sarcástica del mundo de Bucowski.

VISTA.  “Odiaba mirarme en aquel espejo pero lo hice. Vi depresión y derrota. Unas bolsas oscuras debajo de los ojos. Ojitos cobardes. Los ojos de un roedor atrapado por un jodido gato”.

OLFATO.  “Necesito tanto una buena mujer que la huelo en el aire.”. “Olía a asesinato e incesto”.

OIDO. “Hubo un poco de música; la vida parecía un poco más agradable,   mejor.”

GUSTO. “Si ocurre algo malo, bebes para olvidar, si ocurre algo bueno, bebes para celebrarlo, y si no pasa nada, bebes para que pase algo.”

TACTO.  “A  veces me miro las manos y me doy cuenta de que podría haber sido un gran pianista. Pero, ¿Qué han hecho mis manos? Rascarse las pelotas, firmar cheques, atar zapatos, tirar de la cadena de los inodoros, etc. He desaprovechado mis manos y mi mente.”

             Melchor Balsera, un hombre que piensa que cada uno es aquello en lo que cree, afirma, al igual que Balsac, que la resignación es un suicidio cotidiano. Un artista se destruye y reconstruye cada día.

               Disfrutar de su trabajo a través del rodaje de un neumático que nos  evidencia las emociones que nos definen,  es lo que nos devuelve a la infancia. A decir verdad, no somos más que niños hinchados.

             “Para el hombre sólo hay tres acontecimientos: nacer, vivir y morir. No sabe porqué nace, padece cuando muere y olvida cómo debe vivir.

                                                                                                         La Bruyére

               Con- sentido, una exposición que te atrapa. Hasta el 7 de Mayo de 2014 en la Galería Ángel Cantero.

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