CALDER

CALDER 3

Calder y el poder de la creatividad

“Transformar el mundo no es otra cosa que modificar eso último para lo que no tenemos nombre”

     María Zambrano

          Se dice que la patria del hombre es su infancia y que las utopías nacen como  un retorno a la misma, a esa edad feliz que desapareció. Alexander Calder, un hombre que no dejó de ser niño, es un revolucionario en el campo de la escultura en el siglo XX. Su arte nos recuerda la curiosidad, la ingenuidad, el juego, la imaginación y la sencillez de los niños, así como la alegría de vivir. Su creatividad y su humanidad es lo que hacen de él un hombre extraordinario. Ha sabido dar lo mejor de sí mismo, afianzar su individualidad, perpetuarse y emocionarnos.

          “Nuestras convicciones más arraigadas, más indubitables son las más sospechosas. Ellas constituyen nuestros límites, nuestros confines, nuestra prisión. Poca cosa es la vida si no piafa en ella un afán formidable de ampliar sus fronteras. Se vive en la proporción en que se ansía vivir más. Toda obstinación en mantenernos dentro de nuestro horizonte habitual significa debilidad, decadencia de energías vitales.”        Ortega y Gasset

            Un artista que no crece, muere. Calder es un pintor, un ingeniero, un escultor, un hombre que está en constante estado de búsqueda, una búsqueda que le lleva a dar lo mejor de sí mismo, a su felicidad. Conmover y emocionar es la meta que se persigue en el arte y para ello hay que estar en continua ebullición. Para que haya arte, para que se dé la contemplación estética, el artista debe estar en un estado de embriaguez. Gracias a ese estado de excitabilidad la mente se muestra ágil, cinestésica, con un sentimiento de plenitud y de intensificación de fuerzas que propician, dentro de la voluntad del artista, una necesidad urgente de comunión con el universo. Entonces el ser humano se transforma en creador, se funde con la Naturaleza, succiona y aprehende su esencia y extrae los rasgos que la definen, prescindiendo de lo superfluo.

         “el sentido de la forma que subyace en mi obra ha sido el sistema del Universo… la idea de cuerpos sueltos flotando en el espacio, de distintos tamaños y densidades, tal vez de diferentes colores y temperaturas… me parece la fuente ideal de formas”.

                                                                                                              Alexander Calder.

            El arte es la transformación del ser humano ante una percepción y su capacidad y gozo para dar forma a la idea, consiguiendo perfeccionarse. Esa capacidad para integrarse en el universo sin perder su identidad individual, le proporciona una paz más firme que su apego al sufrimiento, a su ego y a su necesidad de tener razón.

           “El arte es expresión y producto del hombre, es su reflejo y proyección. El lenguaje es suma de palabras que estructuran ideas, suma de formas, colores y sonidos que estructuran sensaciones.”   J. Carralero

          Si es verdad que el humor da más calidad de vida, humor y juego conjugan la obra de este extraordinario escultor. Gran imaginación e ironía en  sus personajes de alambre en  Cirque Calder, donde evidencia su humanidad y en la creación de sus retratos satíricos, donde su mordaz expresionismo desmantelan nuestras convicciones más profundas. Contempla su obra como un juego, el juego de la vida.

          Creador de la escultura cinética, con sus “Stábiles and Mobiles”. Los estables son formas abstractas, inmóviles, de grandes dimensiones, pintadas en colores vivos que nos recuerdan a Miró y otras con influencia africana en negros y grises, que nos muestan, esquemáticamente, animales. Los segundos son formas orgánicas abstractas, suspendidas en el aire, reflejo de la naturaleza y sus  continuos cambios, la poesía de la escultura en movimiento.

          En todas sus obras  evidencia esa lucha contra la subordinación de la moral y a favor de la libertad. Sencillez en los materiales elegidos, pero un gran conocimiento, como ingeniero, en el equilibrio y resistencia de los trabajos realizados. Su obra más importante, “Nubes de Calder” está suspendida en el cielo raso y paredes del Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela.

           La creatividad de este maestro del arte moderno nos demuestra que la vida es lo que hacemos de ella y que el desarrollo de nuestras facultades es lo que propicia la felicidad.

“Para que surja lo posible es preciso intentar, una y otra vez, lo imposible”

                                                                           Hermann Hesse

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