EMOCIONES

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EMOCIONES

          La felicidad es la proyección de uno mismo. Vivimos en una sociedad de espejismos donde la hipocresía social no nos permite ver nuestra verdad ni destapar nuestras emociones. Supeditados al juicio ajeno y adoctrinados en ser políticamente correctos, desde muy pequeños se nos conduce a la obediencia, a ser productivos y competitivos, menospreciando las emociones que, acumuladas en nuestro cuerpo, abortan como enfermedades.

           La mente puede maquillar las vivencias sufridas, pero el cuerpo tiene memoria. “La pedagogía venenosa educa a personas conformistas que sólo pueden confiar en sus máscaras porque de niños vivieron contantemente con el temor del castigo” Alice Miller.

          La confianza, el respeto y el amor a uno mismo son imprescindibles para la salud mental. Cuando te traicionas a favor de los demás, te estás matando. Reprimir las emociones genera un daño irreparable en nuestro cuerpo, daño que el perdón no cauteriza. Tan solo el artista, a través de su obra logra liberarse de esa pedagogía en la que nos inician desde que nacemos.

          El arte tiene que ver con lo que nos desestabiliza, decía Angélica Liddell y son nuestras emociones reprimidas las que afloran desde la oscuridad para abortar el hambre derramada en el pasado y poder afrontar el futuro con libertad. Enfrentarse a ese duelo no es fácil, dado que la sociedad te condena si rompes con la tradición del silencio. La creatividad otorga al creador esa capacidad para liberar la toxicidad que le ata.

          Las emociones son como caballos salvajes. No son explicaciones que nos ayudan a seguir adelante, sino nuestra voluntad de seguir adelante, afirmaba Paulo Coelho, sin embargo, como contrapunto, según Mitch Albom,  para seguir adelante, debes entender por qué sentiste lo que sentiste y por qué no necesitas sentirlo.

          Emociones suscita la exposición EMOCIONES, que se puede disfrutar hasta finales de Noviembre en la biblioteca Luis Pastrana de nuestra ciudad. En cada una de las obras el fotógrafo nos desvela su mundo reflejando el ajeno y consigue conmovernos con la estética, el color, la luz y la fuerza de la obra. Una exposición donde los gestos trepan por el alma del que los contempla para crecer con ellos.

           Si es cierto lo que afirma Eduardo Punset, que la mejor manera de contrarrestar una emoción negativa es tener una positiva más fuerte, un paseo por esta muestra nos lleva a otros mundos donde la mirada del artista ha sabido desvelar los tesoros de lo cotidiano y devolvernos la magia que olvidamos con las prisas y la rutina.

           Llego a preguntarme a veces si las formas superiores de la emoción estética no consistirán, simplemente, en un supremo entendimiento de lo creado.   Thomas Hardy

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