SENSACIONES

Encarnación Domingo

“El artista es un descubridor, busca las llaves para abrir la puerta de las emociones y las sensaciones”.
Augusto de Luca.

Vivimos en una época en la que la deshumanización es evidente. El peligro de que una inteligencia artificial se haga fuerte, según Musk, es la mayor amenaza inventada por la humanidad. Quizás la sobrevaloración de la razón sobre la emoción nos ha llevado a creer que podemos prescindir de ésta. Sin embargo, son las emociones y las sensaciones las que nos motivan, al igual que a Encarnación Domingo, a seguir abriendo caminos en el arte, porque el cerebro necesita el arte para ser feliz. Nosotros somos conscientes de que somos mortales porque tenemos sentimientos. Así que no es la razón la que nos diferencia de los animales, sino, la capacidad de sentir y comprender esas emociones. No somos humanos por ser más inteligentes, sino por tener una mente conectada a un cuerpo que siente, y capaz de traducir esos sentimientos en una motivación para mejorar nuestra homeostasis, afirma Antonio Damasio. Así, Encarnación Domingo, a través de su mente creativa, va traduciendo sus sensaciones en obras artísticas que despiertan nuestras emociones, favoreciendo nuestra calidad de vida.
Según Kandisnsky, toda creación de arte es gestada por su tiempo y, muchas veces, gesta nuestras propias sensaciones. De esta manera, toda etapa de la cultura produce un arte específico que no puede ser repetido. Encarnación Domingo, artista multidisciplinar, va gestando su vida en torno al arte con una exigencia y compromiso que la llevan a una búsqueda de la perfección en todos sus trabajos. Es una mujer que entiende que hay que vivir para cambiar y cambiar para vivir, de ahí una obra tan versátil y rica, trabajada siempre con la máxima exigencia, con un espíritu transgresor, siempre inconformista, propio del deseo inconcluso que mueve al artista a seguir investigando para dar lo mejor de sí, consciente de que aún no lo ha dicho todo.
Un hombre muere cuando no se reinventa, cuando se traiciona, en el momento en el que su mente se ocupa más de criticar la ajena que de su propio crecimiento, muere cuando no siente ni se cultiva o cuando pierde la curiosidad. A nadie en el mundo de las artes, corrobora Antonio Damasio, hay que explicarle que los sentimientos nos hacen ser lo que somos y Encarnación, con su búsqueda de la luz y la transmisión de emociones se va haciendo a sí misma y nos lo va contando a través de su obra. Y es que vivir es cambiar, ver cosas nuevas, experimentar otras sensaciones. Y todo ello lo hacemos para sentirnos vivos.
Según Leonardo da Vinci todo nuestro conocimiento nos viene de las sensaciones. Y prueba evidente del mismo es SENSACIONES, exposición de Encarnación Domingo que, a través de obras realizadas en aluminio, nos presenta un extraordinario trabajo en el que la pintora juega, con gran dominio técnico, con la luz para evidenciarnos la versatilidad de una obra y su perpetuo cambio. Quizás es una metáfora de su propia vida, tan rica en sensaciones que la llevan, como a Augusto de Luca, a ser exploradora del inmenso universo. El paisaje costero, tratado esquemáticamente, es el protagonista esencial de esta muestra. Sus composiciones, abstractas y de un minimalismo muy depurado, que nos recuerdan a Lewitt o Richard Serra, conjugan marismas, dunas, playas y cielo, sirviéndose de distintas geometrías para rescatar el silencio de la Naturaleza, así como el continuo cambio de la misma. Llegar a la esencia, a través de la desnudez. Las atmósferas, en las que el ser humano desaparece ante la fuerza de dos planos, están cargadas de sutileza. El escaso color que acompaña, en algunas ocasiones, a sus cuadros, confiere un toque vital a una obra que se mueve entre el brillo y el mate del aluminio. A veces, es una arquitectura en el ocaso la que delimita los dos mundos y, en otras, una línea horizontal de color la que lo fragmenta. Cada trabajo está tratado con una sensibilidad exquisita, como si fuera una sensación hecha materia con toda su versatilidad. Y es que, como apostillaría John Dewey si contemplara su obra, las sensaciones son provocaciones incitantes, ocasiones para un acto de indagación que ha de terminar en conocimiento.
El arte, afirmaba Unamuno, destila sensaciones y encarna con mayor significado, porque ningún artista comienza a crear solo por medir sus capacidades intelectuales. Encarnación Domingo es una mujer que vive para el arte, para crear. Alejada de los convencionalismos, su espíritu está en continua ebullición y fruto de ello es su trabajo, que la hace única. Ese afán inconformista, al que siempre alude, es el motor de un deseo inconcluso, el mismo que condiciona su vida para dar lo mejor de sí misma en todo lo que hace. Extraordinario trabajo con el que nos sentimos identificados como reflejo de la versatilidad de la condición humana. Como animales sentipensantes, que diría Galeano, la sed de creatividad está por encima del miedo porque el arte es un lugar donde la racionalidad, fantasía, verdad y ficción se esposan creando una mezcla explosiva. Augusto de Luca
Ana Cristina Pastrana

Leave a comment

You must be logged in to post a comment.