JARDINES METAFÓRICOS. Miguel Escanciano

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                 “La realidad es un estallido que el arte sabe transformar en armonía”
Arturo Graf

La vida es lo que te pasa mientras haces otros planes y para conservar el equilibrio, decía John O´Donohue, debemos mantener unido lo interior y lo exterior, lo visible y lo invisible, lo conocido y lo desconocido, lo temporal y lo eterno, lo antiguo y lo nuevo. Y así amanece la exposición JARDINES METAFÓRICOS de Miguel Escanciano, como un remanso tras las adversidades de la vida, porque el arte es ese bálsamo capaz de transformar el dolor en armonía. El pintor realiza la amalgama interna de todas sus vivencias para resucitar y disfrutar de la vida, consciente, como diría C. G. Jung, de que lo que niegas te somete y lo que aceptas, te transforma. Y su punto de inflexión en el proceso creativo es el deseo, la fuerza interna que sobrevive a todas las heridas.

Rembrandt definiría a Miguel Escanciano como el pintor que persigue la línea y el color, pero su fin es la poesía, porque una pintura, como diría Horacio, es un poema sin palabras. La belleza, elegancia, limpieza, sutileza y sensibilidad de todas sus composiciones, realizadas en tinta china y acuarela sobre papel artesano, le erigen como un hilador de versos, un creador de armonías, un soldador de encuentros y desencuentros, orfebre en jardines metafóricos donde el dolor recicla los recuerdos para transformarlos en hojas que bailan con el viento. Y es que el propósito del arte, como afirmaba Picasso, no es otro que el de lavar el polvo de la vida cotidiana de nuestras almas.

No podemos evitar lo que nos sucede, pero si decidir lo que hacemos con ello. Lo importante es que las circunstancias no nos superen. Las personas que atraviesan y superan graves situaciones, sufren numerosos cambios positivos que les ayudan a crecer emocionalmente y les capacitan para adaptarse, sirviéndose de mecanismos de defensa que utilizan para evitar los efectos perjudiciales y transformar la adversidad en reto. Y a eso le llamamos inteligencia. E inteligencia y sensibilidad es lo que mece el alma de este artista plástico que se enfrenta al futuro viviendo el día a día como un regalo. Y prueba de ello es el color que vibra en sus composiciones, evidenciando el renacimiento de esa eterna primavera a la que nos amarramos para desterrar la muerte. Son nuestros pensamientos los que pueden hacer de nuestra vida un cielo o un infierno y es nuestra voluntad la que nos ayuda a levantarnos tras la caída.

“Cuida tus pensamientos porque se volverán actos. Cuida tus actos porque se harán costumbre. Cuida tus costumbres porque formarán tu carácter. Cuida tu carácter porque formará tu destino. Gandhi.

La enfermedad siempre nos hace bailar en el filo de la navaja, cuestionando nuestros principios y prioridades, nos ayuda a crecer emocionalmente, a ser conscientes de la importancia de la solidaridad y a comprender el valor real de nuestras necesidades. Pero es el arte el que convierte a Miguel Escanciano, artista multidisciplinar, en creador, capaz de transformarse y transformar su vida, un hombre curioso y apasionado que no se doblega ante el infortunio.

Vivimos en una sociedad donde parece que la planificación es imprescindible para vivir y alcanzar el éxito y se cree que este último otorga la felicidad. Y aunque tener éxito significa conseguir lo que quieres y ser feliz, querer lo que tienes, la mayoría de la gente no logra diferenciarlo. Por esta razón es importante dejar a un lado la vida planificada para disfrutar de la vida que nos espera y ser consciente de que el arte de vivir se basa en disfrutar al máximo cada instante. “La vida está compuesta de insignificancias, el año de instantes y las montañas de granos de arena. Por lo tanto no subestimes nada, por pequeño que te parezca.” Lin

Miguel Escanciano es un artista que mira al mañana disfrutando del hoy, porque la vida, que diría Ortega y Gasset, es una serie de colisiones con el futuro, no es una suma de lo que hemos sido, sino de lo que anhelamos ser. Y esas ganas de abrir ventanas al más allá ha propiciado JARDINES METAFÓRICOS, una exposición en la que el color invade nuestra retina invitándonos a disfrutar de esos jardines que florecen en el alma cuando ésta ha hecho suyo el dolor ajeno, cuando se ha desgarrado y ha renacido, porque la muerte no es la gran pérdida, la mayor pérdida, nos comentaba Norman Cousius, es lo que muere dentro de nosotros cuando estamos con vida.

Existencialista y comprometido con su tiempo, Miguel Escanciano es un creador en busca de la perfección, tanto de su obra como de sí mismo. Todos sus jardines : el jardín de los pensamientos incorrectos, el bosque arrasado, el jardín de Frida, el jardín de los besos incendiados, el jardín de las quitapenas, el jardín de las simetrías o el jardín de las miradas son radiografías de sí mismo, un espíritu que navega en el estanque de la vida como hoja discordante. Los guardianes, que duermen con un ojo abierto, van protegiendo la flor del apóstol, de la misericordia, de la apostasía, de la resistencia, del desamparo, para que la semilla, ya bulbo, aborte, de nuevo, ese proyecto para un jardín inexistente.

Y mientras me dejo invadir por su obra, la música de sus poemas me va calando lentamente: En la oscuridad de los jardines no hay muros donde se escondan o se oculten los deseos

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